Reforestación de la Amazonía en Perú – Proyecto TreeHope
La selva amazónica — uno de los últimos verdaderos corazones verdes del planeta — atraviesa hoy una grave crisis de deforestación.
Aunque los datos de 2024 muestran una disminución en la velocidad de la deforestación, la situación general sigue siendo dramática. Según el monitoreo de Imazon, en 2024 se deforestaron 3.739 km², lo que representa un 7 % menos que en 2023, pero aun así significa la pérdida de una enorme cantidad de bosque.
Al mismo tiempo, aumenta la degradación del bosque, especialmente debido a incendios, sequías y tala. En 2024 se registró el nivel de degradación más alto de los últimos quince años.
Esta situación tiene consecuencias de gran alcance:
La selva pierde su capacidad de funcionar como un almacén de dióxido de carbono, lo que incrementa las emisiones de gases de efecto invernadero y afecta el clima global.
Muchas especies de plantas y animales están perdiendo su hábitat natural.
Las comunidades indígenas y locales, estrechamente vinculadas al bosque, están perdiendo su sustento y su forma de vida tradicional.
Crece el riesgo de degradación del suelo, pérdida de biodiversidad y desestabilización de los ecosistemas y del clima local.
Pero no todo está perdido. Imazon señala que la disminución en el ritmo de deforestación indica que los esfuerzos de protección y cuidado sostenible del bosque pueden tener efecto — si continúan.
Por eso es tan importante actuar ahora. Cada nuevo árbol puede ayudar a recuperar una parte del bosque perdido. Cada plántula que logra crecer es una esperanza para la naturaleza, los animales y las personas que viven en la selva.